El amor suplementario: Des-decir el mito de la “media naranja”


Con propósito del día de los enamorados es oportuno decir algo al respecto. Aún así es importante al escribir no redundar con lo que ya se ha dicho antes. ¿Qué se puede decir del amor que no se haya dicho anteriormente ? ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? El cortejo y el proceso de enamoramiento que se hace necesario previo a establecer vínculos afectivos que luego pueden devenir en vínculos amorosos. Anteriormente hablamos de la capacidad de hacer vínculos. (El vínculo es eso que surge entre dos unidades subjetivas, entre dos personas, dos organizaciones o dos individuos.) Y podemos decir que el amor es aquello que nos permite sostener los vínculos para buscar que perduren y crezcan en el tiempo. La idea que tenemos del amor se encuentra sobre romantizada con el filtro cultural de los sitcoms, rom-coms y la música pop.


Amor complementario

“Tu mi complemento Mi media naranja Ya te quiero Sin cruzar palabra Si esto no es un sueño Eres mi otra mitad”


Complemento- Fey (1995)


Nadie se salva de sufrir, pero nos podemos evitar el sufrimiento sin sentido. Fey no es la responsable de la invención de este mito amoroso. Sin embargo la cito acá como un ejemplo de su influencia cultural. Quizás ahora haya una brecha generacional y existan otras canciones más vigentes. Sin embargo persiste esta idea de incompletud perpetua hasta que estamos en pareja.


El amor romántico es una cosa, pero el amor romantizado es una idea complicada. El amor romantizado prevalece en la cultura, es esa idea de amor idílico de historias perfectas , intensas de enamoramientos que buscan ensambles perfectos, como un molde y su contra molde.


Tenemos el mito de la media naranja. En donde nos pensamos como seres trágicamente incompletos hasta que encuentren otra mitad que les va a dar aquello que les hace falta. Y además esto que nos hace falta va a entrar así, sin concesiones. A eso le decimos el “amor por complemento”.


No muchos conocen el aforismo enigmático del psicoanalista francés Jaques Lacan sobre el amor, definiéndolo como “ darle lo que no se tiene a quién no es”. Queriendo decir que nos enamoramos pensando qué está otra persona tiene lo que yo no tengo y va a tapar mis faltas al mismo tiempo que la otra persona piensa que yo tengo lo que no tiene y voy a tapar las suyas. De esta manera el enamoramiento suena como una encrucijada irresoluble. ¿Qué sentido tendría el amor si el vinculo fuera ficticio? Acá lo importante de

cuestionar los mitos.

La idea que nos creemos del amor, va a influir las rutas que creamos al estar enamorados. Es importante estar enamorados al momento de hacer pareja. Pero si nos pensamos como la mitad de algo incompleto que necesita otra mitad de otra cosa para estar completos y en consecuencia felices... la vamos a pasar mal.



Las cartas de San Valentín están hechas con ideas absolutas : “eres mi todo” , “Mi otra mitad” , “la parte que le falta a mi corazón para latir”. A esto me refiero al hablar de lo romantizado del amor.


El amor por complemento nos vende la idea de que estaremos incompletos hasta que la incompletud de alguien más nos llene en pareja. Nos hace falta alguien para estar completos. Y esta idea trae tiene un costo muy alto. La idea de trabajar en conseguir a alguien, prevalece sobre la idea de buscar estar bien consigo mismo. Si bien de forma singular nos encontramos en un proceso de “mejora continua”, este mito nos vende la idea ilusoria de que el amor nos va a completar y esto será fácil.

No hacemos pareja sin hacer algunas concesiones. Es decir ceder algo de lo propio para “hacer un espacio para alguien más”. No es necesario irse a los extremos de cederlo todo, o no negociar nada.


Cuando hablamos de suplemento. Estamos conceptualizando algo muy distinto. El suplemento es aquello que se le suma a un objeto completo para agregarle funciones. Cosa muy distinta al pensarlo en los vínculos y al buscar hacer pareja. “mi incompletud, no depende de tener pareja” – mi pareja no me completa, pero me suma. No es mi todo, es mi mucho. No lo necesito, pero lo quiero.


No es mi media naranja, pero la pepitoria que le pongo a la naranja para potenciar su sabor.




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